miércoles, 6 de enero de 2016

La eternidad de Chávez se desmontó en la nueva Asamblea Nacional

El cuadro de Chávez. Esa enorme fotografía del presidente fallecido, pieza empotrada al mobiliario del hemiciclo de la Asamblea Nacional, ya no estaba. Como tampoco estaban las restricciones a los periodistas para entrar en el capitolio federal, las mismas que se impusieron durante unos 5 años cuando el parlamento era controlado por la bancada oficialista. La sensación era extraña, como tropezarse con una costumbre olvidada. Algo ciertamente había cambiado en medio del bullicio por la instalación de la nueva AN. 

Si bien las puertas para la prensa independiente volvían a abrirse, tampoco resultaba tan sencillo ingresar. A media mañana del 5 de enero de 2016,  la entrada al hemiciclo estaba taponada. “Ya no cabe nadie más” alertaba el personal de protocolo y seguridad a los periodistas. Seguían llegando invitados a la cita: diputados proclamados, gobernadores, alcaldes y representantes de  cuerpos diplomáticos, todos con sus respectivos asistentes y puestos asignados. Todos querían entrar. Y los reporteros, fotógrafos y camarógrafos acreditados también.

Algunos colegas se abrazaban cual segundo año nuevo: “increíble, hemos vuelto”. Una veterana periodista parlamentaria, que cubría las sesiones del antiguo congreso,  viajó del interior hasta Caracas “porque no me podía perder esto por nada del mundo”. Funcionarios de la AN advertían frente a la aglomeración que los bomberos evaluaban la resistencia del palco de prensa en un edificio inaugurado siglo y medio atrás. A nadie parecía importarle si la estructura estaría comprometida. Todos querían ser testigos de la primera sesión de una Asamblea que por primera vez ganaba la oposición venezolana en 17 años de gobierno chavista. “No me importan estos empujones ni el calorón. Lo importante es que estamos acá dentro”, resaltó una reportera inmovilizada frente a la escalera de caracol.

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