Las
redes sociales resultan masivamente adictivas, generando un entorno en
el que millones de personas realizan de forma constante comprobaciones e
interacciones cientos de veces a lo largo del día. La mayoría de los
usuarios no son conscientes de todo el tiempo que pierden en las redes
sociales.
La
razón por la que Facebook, Twitter o Instagram convierten a la gente en
adicta tiene una explicación: la mayoría de compañías propietarias de
estas plataformas sociales, así como sus creadores de contenidos,
trabajan incansablemente a diario para conseguir que sus respectivas
redes sean lo más irresistibles y adictivas posible.
Cornell
Information Science ha publicado recientemente un artículo en el que
estudia, entre otras cosas, la dificultad que presentan muchas personas
cuando tienen que dejar la red social a la que están conectados. Incluso
han catalogado al síndrome como “reversión al medio social”. Dicho
estudio toma datos del sitio 99DaysofFreedom.com, el cual anima a la
gente a dejar de utilizar Facebook durante 99 días.
Tanto
el sitio como el estudio resultan de especial interés porque ponen de
manifiesto las dificultades que tienen muchas personas a la hora de
poner fin a entrar en Facebook a causa de su adicción. Los participantes
en el estudio creían que podrían dejar su red social durante 99 días,
pero lo cierto es que la inmensa mayoría solo lo logró dejarlo por menos
de una semana.
El
aspecto adictivo de las redes sociales se asocia, de acuerdo con los
investigadores del Cornell Information Science, con el factor FOMO (Fear
of missing out). Es decir, el temor de desaparecer de un entorno en el
que “se encuentra todo el mundo”, y que les sirve tanto para colgar
posts, compartir noticias y contenidos, como para charlar en sesiones de
24×7.
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